¿Puede el uso del celular afectar tu salud oral?
Hoy en día, el celular es parte de nuestra rutina diaria, ya que trabajamos, conversamos, leemos y hasta descansamos mirando una pantalla. Durante épocas como Navidad o vacaciones, este tiempo suele aumentar aún más. Lo que pocas personas saben es que ciertos hábitos asociados al uso del móvil pueden influir también en la salud de la mandíbula, los dientes y la mordida.
La postura del móvil y su impacto en la mandíbula
Seguramente has escuchado hablar del “text neck”, una postura muy común que consiste en inclinar la cabeza hacia adelante durante largos periodos para mirar el teléfono. Aunque esta posición es conocida por generar molestias en el cuello y la espalda, también puede tener efectos en el sistema masticatorio.
Especialistas en ortodoncia explican que mantener la cabeza inclinada por mucho tiempo puede provocar micro-movimientos en la mandíbula y cambios en la forma en que los dientes entran en contacto. Esto no significa que mirar el celular cause automáticamente una mala mordida, pero sí puede generar tensión muscular, cansancio mandibular y una distribución poco equilibrada de las fuerzas, especialmente en personas que ya presentan una mordida inestable o en niños y adolescentes que aún están en etapa de crecimiento.
Más pantallas, más tensión
El uso excesivo del celular también se ha relacionado con el bruxismo de vigilia, que es el hábito de apretar los dientes durante el día, muchas veces sin darnos cuenta. El estrés, la concentración prolongada y la falta de pausas influyen directamente en este problema.
Además, pasar muchas horas frente a pantallas puede afectar la calidad del sueño, lo que impide una correcta relajación de la musculatura mandibular durante la noche. No se trata de una relación directa ni automática, pero sí de un factor de riesgo cuando se combina con estrés y poco descanso.
Una tendencia que se ve cada vez más en consulta
Actualmente, es más común que pacientes jóvenes consulten por molestias como sensación de “mordida extraña”, dolor en las sienes, cansancio al masticar o tensión mandibular. En muchos casos, estos síntomas coinciden con rutinas de uso intensivo del celular y una postura poco adecuada.
El móvil no es el único responsable de estos problemas, pero sí puede actuar como un elemento que agrava la sobrecarga muscular, sobre todo cuando ya existe alguna alteración previa.
La postura también importa en niños y adolescentes
Durante la infancia y la adolescencia, el cuerpo y especialmente el rostro está en pleno desarrollo. Por eso, mantener malos hábitos posturales durante largas horas puede influir en el crecimiento facial y mandibular.
Algunas recomendaciones simples pueden marcar una gran diferencia:
- Mantener la pantalla a la altura de los ojos.
- Hacer pausas frecuentes para estirar cuello y hombros.
- Evitar el uso de dispositivos antes de dormir.
Recordar la posición de reposo de la mandíbula: labios juntos y dientes separados.
También se recomienda limitar el tiempo de pantalla recreativa en niños y adolescentes, fomentando actividades como jugar, conversar o compartir en familia.
¿Cuándo es momento de consultar?
La tensión leve suele mejorar con descanso y cambios posturales. Sin embargo, es importante acudir a una evaluación profesional si:
- El dolor mandibular dura más de una o dos semanas.
- Aparecen chasquidos o bloqueos al abrir la boca.
- Sientes que los dientes ya no encajan igual.
- Los dolores de cabeza se vuelven frecuentes y se relacionan con la mandíbula.
Estos síntomas pueden estar asociados a trastornos temporomandibulares y requieren un diagnóstico dental oportuno para evitar complicaciones mayores.
Fuente:
Información basada y adaptada a partir de un artículo publicado en El Dentista Moderno.